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Continuación…

Ya en la sala de cirugía Me prepararon para la anestesia. Esta situación me pareció muy particular, el equipo médico estaba listo para cuando el anestesiólogo diera la orden de empezar. Veía como los médicos empezaban estirarse para el gran procedimiento, en u momento quedaron todos quietos a mi alrededor esperando… Y fue una larga espera pues la anestesia casi no me la pueden poner, el anestesiólogo intentó mucho tiempo y en diferentes posiciones colocarme la epidural. Fue un instante muy largo sentí por lo menos 10 pinchazos, A veces me costaba respirar por la posición, intentamos en tres posiciones distintas hasta que por fin la anestesia ya estaba dentro de mí. Tuve que acostarme en la camilla y me Siguieron preparando.

-“Cuando usted diga doctor” dice el ginecólogo Al anestesiólogo
-” cuando quiera doctor” responde el anestesiólogo
-“No se les olvide mi esposo” dije yo con voz de susto pensando que ya iban a empezar y David todavía no entraba a la sala
-“Tranquila él se esta lavando” respondió La enfermera

Al rato vi entrar a David, tenía sus ojos puestos directamente en mi, verlo me ayudó muchísimo. Se sentó al lado de mi y me cogió la mano
-“hola preciosa, todo va a estar bien” esas palabras me llegaron a lo más profundo

En ese momento me acordé de mi abuelita, de cuando la operaron de la rodilla. Cuando salió de la cirugía mencionó que había sido una carpintería, que ella escuchaba y sentía el cerrucho. Pues ese día comprendí a qué se refería. Para mi era nuevo el tema de la anestesia, nunca había estado en una sala de cirugía y siempre pensé que anestesia es igual a no sentir absolutamente nada. Antes del procedimiento me imaginaba allí, en la camilla, tranquila, sonriendo, con mi esposo al lado, esperando ver a nuestro tesoro…pero la realidad fue otra…
Yo sentía como hacían fuerza en mi cuerpo y estaba muy angustiada pues no sabía que pasaba. David me dice que tenía cara de pánico y que él se sintió impotente, para mi el fue un gran apoyo pues lo vi muy tranquilo y me ayudó bastante. Todo esto pasó muy rápido….y llegó el momento más increíble de mi vida.

Silencio…sólo silencio y quietud por unos segundos. Nadie se movió en ese instante y supimos que algo pasaba, nos miramos y escuchamos el llanto de Oli, ¡fue un momento indescriptible! Es como llegar al cielo, sostener la respiración y conocer el amor profundo. Es sentir que aquello que antes parecía intangible ahora era tuyo para siempre…Después del llanto el doctor nos lo acercó y nos felicitó…Al verlo lloré con más fuerza y le dije Te amo bebé, David lo miraba y según me cuenta se quedó sin respiración, como que quedó en shock cuando lo vió en “su posición de sapito” como que no creía que ese momento fuera real.

Aunque el procedimiento no había acabado, y me quedaban tres horas en sala de recuperación, después de ver a mi bebé se me quitó toda la ansiedad y los nervios, mi intranquilidad desapareció, me sentí fuerte, agradecida, maravillada…me llené de vida. Segundos después a David se le bajó la tensión, se puso pálido, allí se invirtieron los papeles, ahora era yo quien lo consolaba y le decía “amor tu eres el fuerte, eres mi súper héroe”. Minutos después tuvieron que sacarlo de la sala, cuando estaba llegando a la camilla, escuché que el doctor me dijo “su esposo se desmayó, ahora van tres a recuperación” y entonces vinieron las risas, los chistes del equipo médico y la anécdota que completó esas horas intensas.

En recuperación estuve despierta escuchando a una señora que le habían hecho la liposucción y no paraba de hablar. Poco a poco recuperé la movilidad de las piernas y me trajeron al bebé para lactarlo, aunque la enfermera me lo quitó en seguida. No pude verlo al detalle. Me subieron a la habitación a las 9:30pm, allí estaba mi familia y mis suegros esperándonos. Conocieron a Oliver y yo solo les decía que no había podido verlo, estaba esperando que me lo pasaran…tuvieron qué irse porque ya había pasado el horario de visitas y entonces empezó mi nuevo trabajo, ser mamá.

Esa noche estábamos muy cansados, pero David y yo quisimos hablar toda la madrugada de esa hermosa experiencia, de los pormenores, de las anécdotas…tratamos de poner en palabras lo que sentimos al ver por primera vez a Oli, pero era imposible.Es una experiencia que difícilmente se puede describir, es algo único, es tocar la felicidad y arroparla con quietud. Es descubrir que creaste una personita que depende de ti y que será tu hijo siempre. Es creer en la vida y pintarla con amor infinito.

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3 pensamientos en “El gran día (parte 2)

  1. Pingback: El gran día (parte 1) | Contando semanas

  2. me encanto!! me estuve imaginando cada momento!!! LOS FELICITO DE TODO CORAZON!!! Debe ser una experiencia inexplicable!!! Muchas Bendiciones para la nueva familia De los Rios paez! y a Oliver De los rios Paez

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